(En Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las ladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(El rayo que no cesa)
El Verbo, la Palabra, es un don que se ha puesto al alcance del hombre, para ennoblecer su condición por encima de todas las formas animadas. Y el hombre viene obligado a utilizar ese don divino de la manera más depurada posible... Y esto se hace más imperioso cuando se trata de penetrar en los dominios de la palabra-arte.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Sonetos - Miguel Hernández
I
Guiando un tribunal de tiburones
como con dos guadañas eclipsadas,
con dos cejas tiznadas y cortadas
de tiznar y cortar los corazones,
en el mío has entrado, y en él pones
una red de raíces irritadas
que avariciosamente acaparadas
tiene en su territorio las pasiones.
Sal de mi corazón, del que me has hecho
un girasol sumiso y amarillo
al dictamen solar que tu ojo envía:
un terrón para siempre insatisfecho.
un pez embotellado y un martillo
harto de golpear en la herrería.
II
Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, tribulación que vienes,
como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor la tabla que procuro,
si no es tu voz el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.
Guiando un tribunal de tiburones
como con dos guadañas eclipsadas,
con dos cejas tiznadas y cortadas
de tiznar y cortar los corazones,
en el mío has entrado, y en él pones
una red de raíces irritadas
que avariciosamente acaparadas
tiene en su territorio las pasiones.
Sal de mi corazón, del que me has hecho
un girasol sumiso y amarillo
al dictamen solar que tu ojo envía:
un terrón para siempre insatisfecho.
un pez embotellado y un martillo
harto de golpear en la herrería.
II
Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, tribulación que vienes,
como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor la tabla que procuro,
si no es tu voz el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.
Biografía - Miguel Hernández
Orihuela, 1910 - Alicante, 1942)
Poeta español. Adscrito a la Generación del 27, destacó por la hondura y autenticidad de sus versos, reflejo de su compromiso social y político.
Nacido en el seno de una familia humilde y criado en el ambiente campesino de Orihuela, de niño fue pastor de cabras y no tuvo acceso más que a estudios muy elementales, por lo que su formación fue autodidacta.
Su interés por la literatura lo llevó a profundizar en la obra de algunos clásicos, como Garcilaso de la Vega oLuis de Góngora, que posteriormente tuvieron una marcada influencia en sus versos, especialmente en los de su etapa juvenil. También conoció la producción de autores como Rubén Darío o Antonio Machado. Participó en las tertulias literarias locales organizadas por su amigo Ramón Sijé, encuentros en los que se relacionó con la que luego fue su esposa e inspiradora de muchos de sus poemas, Josefina Manresa.
Con veinticuatro años viajó a Madrid y conoció a Vicente Aleixandre y a Pablo Neruda; con este último fundó la revista Caballo Verde para la Poesía. Las ideas marxistas del poeta chileno tuvieron una gran influencia sobre el joven Miguel, que se alejó del catolicismo e inició la evolución ideológica que lo condujo a tomar posiciones de compromiso beligerante durante la Guerra Civil.
Tras el triunfo del Frente Popular colaboró con otros intelectuales en las Misiones Pedagógicas, movimiento de carácter social y cultural. En 1936 se alistó como voluntario en el ejército republicano. Durante la contienda contrajo matrimonio con Josefina Manresa, publicó diversos poemas en las revistas El Mono Azul, Hora de España y Nueva Cultura, y dio numerosos recitales en el frente. El fallecimiento de su primer hijo (1938) y el nacimiento del segundo (1939) se añadieron como motivo inspirador de su obra poética.
miércoles, 24 de noviembre de 2010
Canciones De La Vida Profunda - Porfirio Barba Jacob
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
-¡niñez en el crepúsculo! ¡laguna de zafir!-
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña oscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende con sus profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
Mas hay también ¡oh Tierra! un día... un día... un día
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables.
¡Un día en que ya nadie nos puede retener!
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
-¡niñez en el crepúsculo! ¡laguna de zafir!-
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña oscura de oscuro pedernal:
la noche nos sorprende con sus profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noches lúgubres el llanto del pinar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos puede consolar.
Mas hay también ¡oh Tierra! un día... un día... un día
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables.
¡Un día en que ya nadie nos puede retener!
martes, 23 de noviembre de 2010
Queen Mary's Doll's House - Rubén Darío
Me enviaron por correo este dulce poema y mi sorpresa fue enorme cuando al final de él descubrí a su autor. Es un poema que gusta para ser cantado por las noche antes de dormir a los pequeños... al menos a mi me dio ese dulce sueño. Espero que les guste y lo disfruten. Corto y pego.
Margarita está linda la mar,
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita, Margarita,
tan bonita, como tú.
y el viento,
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar;
tu acento:
Margarita, te voy a contar un cuento:

Esto era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha de día
y un rebaño de elefantes,
un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita, Margarita,
tan bonita, como tú.
Una tarde, la princesa
vio una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.
La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla
y una pluma y una flor.
Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.
Pues se fue la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella
iba sin permiso de papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.
Y el rey dijo:
«¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».
por la luna y más allá;
más lo malo es que ella
iba sin permiso de papá.
Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.
Y el rey dijo:«¿Qué te has hecho?
te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho
que encendido se te ve?».
La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
«Fui a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad».
Y el rey clama:
«¿No te he dicho que
el azul no hay que cortar?.
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!...
El Señor se va a enojar».
Y ella dice:
«No hubo intento;
yo me fui no sé por qué.
Por las olas por el viento
fui a la estrella y la corté».
Y el papá dice enojado:
«Un castigo has de tener:
vuelve al cielo y lo robado
vas ahora a devolver».
La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.
Y así dice:
«En mis campiñas
esa rosa le ofrecí;
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí».
Viste el rey pompas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.

La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.
* * *
Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.
Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña,
un gentil pensamiento
al que un día te quiso
contar un cuento.
Rubén Darío
domingo, 21 de noviembre de 2010
Letrillas Satíricas - X - Luis De Góngora
Ya que rompí las cadenas
de mis grillos y mis penas,
de extender con mucho error
la jurisdición de Amor,
que ahora me da por libre,
Dios me libre.
Y de andar más por escrito
publicando mi delito,
sabiendo de ajenas vidas
tantas culpas cometidas
de que puedo hacer alarde,
Dios me guarde.
De dama que se atribula
de comer huevos sin bula,
sabiendo que de su fama
un escrúpulo ni dragma
no podrá lavar el Tibre,
Dios me libre.
Y del mercado devoto,
de conciencia manirroto,
que, acrecentando sus rentas,
pasa a menudo sus cuentas,
y da las ajenas tardes,
Dios me guarde.
De doncella con maleta,
ordinario y estafeta,
que quiere contra derecho,
pasando por el estrecho,
llegar entera Colibre,
Dios me libre.
Y del galán perfumado,
para holocaustos guardado,
que hace cara a los afeites
para dar a sus deleites
espaldas, como cobarde,
Dios me guarde.
De dama que de un ratón
huye postrero rincón,
desmayada de mirallo,
y no temerá caballo
que Ruger su lanza vibre,
Dios me libre.
Y del galán que en la plaza
acuchilla y amenaza,
y si sale sin terceros,
hará como don Gaiferos,
aunque Melisendra aguarde,
Dios me guarde.
De doncella que entra en casa,
porque guisa y porque amasa,
y hace mejor un guisado
con la mujer del honrado
que con clavos y gengibre,
Dios me libre.
Y de amigo cortesano
con las insignias de Jano,
desvelando en la cautela,
cuyo soplo a veces hiela,
y a veces abrasa y arde,
Dios me guarde.
de mis grillos y mis penas,
de extender con mucho error
la jurisdición de Amor,
que ahora me da por libre,
Dios me libre.
Y de andar más por escrito
publicando mi delito,
sabiendo de ajenas vidas
tantas culpas cometidas
de que puedo hacer alarde,
Dios me guarde.
De dama que se atribula
de comer huevos sin bula,
sabiendo que de su fama
un escrúpulo ni dragma
no podrá lavar el Tibre,
Dios me libre.
Y del mercado devoto,
de conciencia manirroto,
que, acrecentando sus rentas,
pasa a menudo sus cuentas,
y da las ajenas tardes,
Dios me guarde.
De doncella con maleta,
ordinario y estafeta,
que quiere contra derecho,
pasando por el estrecho,
llegar entera Colibre,
Dios me libre.
Y del galán perfumado,
para holocaustos guardado,
que hace cara a los afeites
para dar a sus deleites
espaldas, como cobarde,
Dios me guarde.
De dama que de un ratón
huye postrero rincón,
desmayada de mirallo,
y no temerá caballo
que Ruger su lanza vibre,
Dios me libre.
Y del galán que en la plaza
acuchilla y amenaza,
y si sale sin terceros,
hará como don Gaiferos,
aunque Melisendra aguarde,
Dios me guarde.
De doncella que entra en casa,
porque guisa y porque amasa,
y hace mejor un guisado
con la mujer del honrado
que con clavos y gengibre,
Dios me libre.
Y de amigo cortesano
con las insignias de Jano,
desvelando en la cautela,
cuyo soplo a veces hiela,
y a veces abrasa y arde,
Dios me guarde.
viernes, 19 de noviembre de 2010
La Musa Enferma - Charles Baudelaire
Mi Pobre musa, !ay! ¿qué tienes este día?
Pueblan tus vacuos ojos las visiones nocturnas
Y alternándose veo reflejarse en tu tez
La locura y el pánico, fríos y taciturnos.
¿El súcubo verdoso y el rosado diablillo
El miedo te han vertido, y el amor, de sus urnas?
¿Con su puño te hundieron las foscas pesadillas
En el fondo de algún fabuloso Minturno?
Quisiera que, exhalando un saludable olor,
Tu seno de ideas fuertes se viese frecuentado
Y tu cristiana sangre fluyese en olas rítmicas,
Como los sones múltiples de las sílabas viejas
Donde, reinan Por turno Febo, padre del canto,
Y el gran Pan, cuyo imperio se extiende por las mieses.
Pueblan tus vacuos ojos las visiones nocturnas
Y alternándose veo reflejarse en tu tez
La locura y el pánico, fríos y taciturnos.
¿El súcubo verdoso y el rosado diablillo
El miedo te han vertido, y el amor, de sus urnas?
¿Con su puño te hundieron las foscas pesadillas
En el fondo de algún fabuloso Minturno?
Quisiera que, exhalando un saludable olor,
Tu seno de ideas fuertes se viese frecuentado
Y tu cristiana sangre fluyese en olas rítmicas,
Como los sones múltiples de las sílabas viejas
Donde, reinan Por turno Febo, padre del canto,
Y el gran Pan, cuyo imperio se extiende por las mieses.
Versión de Antonio Martínez Sarrión
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Reflexiones Desde La Tumba - Masón
En la soledad de la yerta sepultura
cual cimiente en el surco descompuesta,
mi alma inquieta añoraba en su clausura
alcanzar una existencia más honesta.
No ser huesos ni carne solamente,
sino ejemplo, antorcha, paradigma;
ser un astro de rayos refulgentes,
agua clara, criatura noble y digna.
Cavar fosos profundos a la envidia,
sepultar el vicio, el dogma y la mentira,
controlar la voluntad, vencer la ira
y combatir sin tregua la desidia.
Tener una existencia laboriosa,
construir un altar a las virtudes,
ser la nota musical de los laudes
que interpretan el himno de la vida.
Brindar a los demás nuestra ternura,
ser solidarios, justos, tolerantes,
caballeros de yelmo y armadura
prestos a iluminar al ignorante.
Enemigos directos del oprobio,
adversarios jurados de la esclavitud,
intrépidos contrincantes de los odios
de la traición, la deslealtad y la ingratitud.
Al interior de esa bóveda oscura y tenebrosa
donde nada valen las monedas ni la gloria,
comprendí que venimos para hacer historia
y que somos tan efímeros como pétalos de rosa.
Todo aquello que rodeaba mis despojos
me enseñó muy crudamente estas verdades,
que lo han sido en todas las edades,
por designios del Delta vigilante.
CUALQUIER MASON,
EN CUALQUIER TIEMPO
N:. N:.N;,
N:. N:.N;,
viernes, 12 de noviembre de 2010
Poesía - Xavier Villarrutia
Eres la compañía con quien hablo
de pronto, a solas.
Te forman las palabras
que salen del silencio
y del tanque de sueño en que me ahogo
libre hasta despertar.
Tu mano metálica
endurece la prisa de mi mano
y conduce la pluma
que traza en papel su litoral.
Tu voz, hoz de eco
es el rebote de mi voz en el muro,
y en tu piel de espejo
me estoy mirando mirarme por mil Argos,
por mí largos segundos.
Pero el menor ruido te ahuyenta
y te veo salir
por la puerta del libro
o por el atlas del techo,
por el tablero del piso,
o la página del espejo,
y me dejas
sin más pulso ni voz y sin más cara,
sin máscara como un hombre desnudo
en medio de una calle de miradas.
de pronto, a solas.
Te forman las palabras
que salen del silencio
y del tanque de sueño en que me ahogo
libre hasta despertar.
Tu mano metálica
endurece la prisa de mi mano
y conduce la pluma
que traza en papel su litoral.
Tu voz, hoz de eco
es el rebote de mi voz en el muro,
y en tu piel de espejo
me estoy mirando mirarme por mil Argos,
por mí largos segundos.
Pero el menor ruido te ahuyenta
y te veo salir
por la puerta del libro
o por el atlas del techo,
por el tablero del piso,
o la página del espejo,
y me dejas
sin más pulso ni voz y sin más cara,
sin máscara como un hombre desnudo
en medio de una calle de miradas.
jueves, 11 de noviembre de 2010
En Muerte De Madonna Laura - No. 333 - Petrarca
Id, rimas dolientes, hasta la dura piedra
que mi amado tesoro en tierra guarda:
llamad allí a aquella que desde el cielo contesta,
aunque su parte mortal se halle en sitio oscuro y bajo.
Decid que de vivir estoy cansado,
de navegar por estas horribles ondas,
que recogiendo sus esparcidas frondas,
tras ella voy, aunque tan paso a paso;
de ella sólo cantando, muerta o viva,
es más, siempre viva y ahora inmortal,
para que el mundo la conozca y ame.
Que esté ella de mi tránsito avisada,
cercano ya; venga a mi encuentro, y tal
como ella está en el cielo, a sí me atraiga y llame.
que mi amado tesoro en tierra guarda:
llamad allí a aquella que desde el cielo contesta,
aunque su parte mortal se halle en sitio oscuro y bajo.
Decid que de vivir estoy cansado,
de navegar por estas horribles ondas,
que recogiendo sus esparcidas frondas,
tras ella voy, aunque tan paso a paso;
de ella sólo cantando, muerta o viva,
es más, siempre viva y ahora inmortal,
para que el mundo la conozca y ame.
Que esté ella de mi tránsito avisada,
cercano ya; venga a mi encuentro, y tal
como ella está en el cielo, a sí me atraiga y llame.
jueves, 29 de julio de 2010
Mi Retrato - Sor Juana Inés De La Cruz
Éste que ves, engaño colorido,
que del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfa de la vejez y del olvido:
es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado,
es una necia inteligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.
que del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfa de la vejez y del olvido:
es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado,
es una necia inteligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.
El Minué - Rubén Darío
De raso azul vestidas están las bellas damas,
entre tapices llenos de asuntos de Watteau;
la reina danza alegre, sus ojos son dos llamas;
habrá lirios como ella, pero más blancos, no.
Para ella el mirto brota las hojas de sus ramas;
para ella el padre Apolo las rimas inventó;
por ellas son hermosos los regios oriflamas:
Versalles y el Elíseo, Louvre y Fontainebleau.
Gentil el paso mide, su cuello real erguido,
sonriente y desdeñosa su linda boca en flor;
paloma de alabastro que tiene de oro el nido.
Por solo afán, el gozo y el triunfo y el amor;
el gran reino de Francia posee a sus pies rendido,
el pueblo está allá abajo y arriba está el Señor.
entre tapices llenos de asuntos de Watteau;
la reina danza alegre, sus ojos son dos llamas;
habrá lirios como ella, pero más blancos, no.
Para ella el mirto brota las hojas de sus ramas;
para ella el padre Apolo las rimas inventó;
por ellas son hermosos los regios oriflamas:
Versalles y el Elíseo, Louvre y Fontainebleau.
Gentil el paso mide, su cuello real erguido,
sonriente y desdeñosa su linda boca en flor;
paloma de alabastro que tiene de oro el nido.
Por solo afán, el gozo y el triunfo y el amor;
el gran reino de Francia posee a sus pies rendido,
el pueblo está allá abajo y arriba está el Señor.
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