Éste que ves, engaño colorido,
que del arte ostentando los primores,
con falsos silogismos de colores
es cauteloso engaño del sentido;
éste, en quien la lisonja ha pretendido
excusar de los años los horrores
y venciendo del tiempo los rigores
triunfa de la vejez y del olvido:
es un vano artificio del cuidado,
es una flor al viento delicada,
es un resguardo inútil para el hado,
es una necia inteligencia errada,
es un afán caduco y, bien mirado,
es cadáver, es polvo, es sombra, es nada.
El Verbo, la Palabra, es un don que se ha puesto al alcance del hombre, para ennoblecer su condición por encima de todas las formas animadas. Y el hombre viene obligado a utilizar ese don divino de la manera más depurada posible... Y esto se hace más imperioso cuando se trata de penetrar en los dominios de la palabra-arte.
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jueves, 29 de julio de 2010
sábado, 14 de marzo de 2009
Soneto 26 - Mp3 -Sor Juana Inés de la Cruz.
Hace un tiempo una persona me preguntó que si me diera Dios a escoger entre un deficiencia física ¿cuál escogería? Curiosamente dije que no poder ver. Fue una respuesta instantánea. Lo único que se me vino a la mente en ese momento fue que si no pudiera caminar, estaría atrapada a un solo lugar. Qué si no pudiera escuchar, estaría atrapada en mi propia mente.
Y su respuesta me hizo dar cuenta que si no pudiera ver, no podría leer las novelas que tanto me gustan, no pudiera escribir, no pudiera viajar, no pudiera hacer muchas cosas y al final estaría atrapada en un mundo para mí peor.
Alejada de mis libros...
No puedo ponerme en los zapatos de un invidente, ni lo pretendo. Ni menospreciar el gran trabajo que hacen en su vida para salir adelante. Pues ellos ven con algo más que los ojos.
Pero de esta reflexión nació mi idea de grabar algunos versos.
Y aquí tienen el primero. Es muy corto, 50 segundos, no los quería agobiar con algo muy largo.
Sinceramente espero sus opiniones.
Y su respuesta me hizo dar cuenta que si no pudiera ver, no podría leer las novelas que tanto me gustan, no pudiera escribir, no pudiera viajar, no pudiera hacer muchas cosas y al final estaría atrapada en un mundo para mí peor.
Alejada de mis libros...
No puedo ponerme en los zapatos de un invidente, ni lo pretendo. Ni menospreciar el gran trabajo que hacen en su vida para salir adelante. Pues ellos ven con algo más que los ojos.
Pero de esta reflexión nació mi idea de grabar algunos versos.
Y aquí tienen el primero. Es muy corto, 50 segundos, no los quería agobiar con algo muy largo.
Sinceramente espero sus opiniones.
lunes, 23 de febrero de 2009
Sonetos - Sor Juana Inés De La Cruz
XVI

Prosigue en su pesar y dice que aun no se debe aborrecer tan indigno sujeto, por no tener así aún cerca del corazón.
Silvio, yo te aborrezco y aun condeno
el que estés de esta suerte en mi sentido,
que infama el hierro al escorpión herido
y a quien lo huella mancha inmundo cieno.
Eres como el mortífero veneno,
que daña quien lo vierte inadvertido;
y en fin eres tan malo y fementido,
que aun para aborrecido no eres bueno.
Tu aspecto vil a mi memoria ofrezco,
aunque con susto me lo contradice,
por darme yo la pena que merezco;
pues cuando considero lo que hice,
no sólo a ti, corrida, te aborrezco,
pero a mí, por el tiempo que te quise.

Prosigue en su pesar y dice que aun no se debe aborrecer tan indigno sujeto, por no tener así aún cerca del corazón.
Silvio, yo te aborrezco y aun condeno
el que estés de esta suerte en mi sentido,
que infama el hierro al escorpión herido
y a quien lo huella mancha inmundo cieno.
Eres como el mortífero veneno,
que daña quien lo vierte inadvertido;
y en fin eres tan malo y fementido,
que aun para aborrecido no eres bueno.
Tu aspecto vil a mi memoria ofrezco,
aunque con susto me lo contradice,
por darme yo la pena que merezco;
pues cuando considero lo que hice,
no sólo a ti, corrida, te aborrezco,
pero a mí, por el tiempo que te quise.
lunes, 12 de enero de 2009
Redondillas - Sor Juana Inés de la Cruz
Redondillas
Arguye de inconsecuente el gusto y la censura de los hombres que en las mujeres acusan lo que causan.
Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.
si con ansia sin igual
solicitáis su desdén
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
Combatís su resistenciasolicitáis su desdén
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
y luego, con gravedad,
decía que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
Parecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco,
y luego le tiene miedo.
Queréis, con presunción necia,de vuestro parecer loco,
al niño que pone el coco,
y luego le tiene miedo.
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tahais,
y en la posesión, Lucrecia.
¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
Con el favor y el desdénque el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
tenéis condición igual:
quejándoos si os tratan mal
burlándoos si os quieren bien.
Opinión ninguna, gana
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.
Siempre tan necios andáispues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, es liviana.
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a la otra por fácil culpáis.
¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretenda,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?
Mas entre el enfado y la penala que vuestro amor pretenda,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?
que vuestro guste refiere
bien haya la que no os quiere
y quejaos en hora buena.
Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
¿Cuál mayor culpa ha tenido,a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
en una pasión errada,
la que cae de rogada,
o el que ruega de caído?
¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga,
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
Pues ¿para qué os espantáisaunque cualquiera mal haga,
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.
Dejad de solicitar
y después con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
Bien con muchas armas fundoy después con más razón,
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.
que lidia vuestras arrogancia,
pues, en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo.
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