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domingo, 4 de abril de 2010

Al Cristo - Amado Nervo

Señor, entre la sombra voy sin tino;
la fe de mis mayores ya no vierte
su apasible fulgor en el camino:
¡mi espíritu está triste hasta la muerte!

Busco en vano una estrella que me alumbre;
busco en vano un amor que me redima;
mi divino ideal está en la cumbre,
y yo, ¡pobre de mi!, yazgo en la cima...

La lira que me diste, entre las mofas
de los mundanos, vibra sin concierto;
¡se pierden en la noche mis estrofas,
como el grito de Agar en el desierto!

Y paria de la dicha y solitarios,
siento hastío de todo cuanto existe...
Yo, Maestro, cual tú, subo al Calvario,
y no tuve Tabor, cual lo tuviste...

Ten piedad de mi, dura es mi pena,
numerosas las lides en que lucho;
fija en mi tu mirada que serena,
y dame, como un tiempo a Magdalena,
la calma: ¡yo también he amado mucho!

miércoles, 9 de septiembre de 2009

La Tristeza - Alfonsina Storni

Yo sé que algunos dicen que nació la tristeza
en las rosas de sangre que murieron de sed
porque habiendo tanta agua, Madre Naturaleza
no se acercó hasta ellas a darles de beber.

Yo sé que algunos dicen que ha nacido en la sala
de un hospital de niños, porque piensan que Dios
no pudo darse cuenta de cómo es fría y mala,
para un niño, la ley maldita del dolor.

Yo sé que algunos dicen que nació en esos seres
que ni creer pudieron ni pudieron amar...
Porque dudando huyeron a todos los placeres
de vivir y no osaron entregarse jamás.

Yo sé que algunos dicen que nació en la mirada
tan mansa y apacible del penitente buey
porque hay en su cabeza de bruto, esclavizada,
una torpe inconsciencia de todo su poder.

Yo sé que algunos dicen que ha nacido de la bruma
tonalidad del día que nos deja y se va...
Que la creó la noche con su manto de luna
blanco como una novia muerta sobre el altar.

Pero yo pensaría que nació la tristeza
después de aquel momento en que algo se logró.
Cuando el triunfo de haber gustado la proeza
no permite aún crear otra nueva ilusión...

lunes, 7 de septiembre de 2009

Floreció Tanto Mi Mal - Juan del Encina

Alineación al centro
Floreció tanto mi mal
sin medida,
que hizo secar mi vida.

Floreció mi desventura
y secóse mi esperanza;
floreció mi gran tristura
con mucha desconfianza;
hizo mi bien tal mudanza
sin medida,
que hizo secar mi vida.

Hase mi vida secado
con sombra de pensamiento,
ha florecido el cuidado,
las pasiones y el tormento.
Fue tanto mi perdimiento
sin medida,
que hizo secar mi vida.

Secóse todo mi bien
con el mal que floreció,
no sé cuyo soy sin quién,
quel placer me despidió;
tanto mi pena creció
sin medida,
que hizo secar mi vida.